La primavera (de finales de marzo a mayo) trae los cerezos en flor y un clima suave, mientras que el otoño (de octubre a noviembre) ofrece días frescos y despejados con hojas de colores. El verano es caluroso, húmedo y propenso a tifones, y el invierno es frío pero seco, con días mayormente soleados.
Japón es sísmicamente activo y los pequeños temblores son habituales. Fíjate en las salidas de tu alojamiento al llegar y sigue las instrucciones del personal durante cualquier temblor; para una visita corta no se necesita ninguna preparación especial más allá de estar atento.
El verano puede ser muy caluroso y húmedo, lo que aumenta el riesgo de agotamiento por calor. Lleva agua, aprovecha las máquinas expendedoras, muy comunes, y los espacios con aire acondicionado, y planifica las visitas al aire libre para las horas más frescas.
Los trenes van extremadamente llenos durante las horas punta de la mañana y la tarde. Lleva las bolsas por delante, evita las horas punta con equipaje si es posible, y sigue las marcas de fila ordenadas en los andenes.